Empecemos con la aventura de la filosofía, del amor por el saber.

"Nosce te ipsum"

Con esta frase se enfrentaba aquel que visita el Oráculo de Delfos: "Conócete a ti mismo". Antiguamente el sentido de esta palabra se centraba sólo en lo limitado de nuestros ser, que no entiende todo. Por eso es importante saber, que el oráculo es algo superior que supera nuestros límites.

Hoy conocerse a sí mismo tiene muchas más connotaciones. Hay tantas cosas que descubrir dentro de uno. Las fortalezas, las debilidades, la inteligencia (abstracta, emocional, intersocial, etc.), las pasiones (miedo, esperanza, dolor, placer)...

Pero lo más interesante de esta aventura del autoconocimiento es que no es 100% estático. Una parte de él es constantemente cambiante y nos exige que nos mantengamos alerta a los cambios que sufre nuestro exterior y nuestro interior.

Descubrir qué partes pueden cambiar mucho y qué partes van evolucionando (a mejor, a peor, a más moderado, a más radical, etc.) es una de las experiencias más bonitas de la vida y ayuda a que aceptemos más y no soñemos más de lo normal.

Vemos el mundo desde un punto de vista que cambia con el tiempo. Si estamos abiertos a que este punto de vista cambie, podremos estar más cerca de vivir en paz con nuestro entorno. Si nos resistimos antes los cambios que sufrimos, podemos llegar a rompernos por dentro.